Manifiesto

 

 

Manifiesto inaugural de PsicoPicnic.
Plataforma de Psicoanálisis Crítico.

19 de junio – 21 de septiembre, 2017.
Eva Parrondo1.

Haría falta que el psicoanálisis se consagre lo suficiente a la extravagancia.
Jacques Lacan, “El triunfo de la religión” (1974).

I. Qué decimos que es el Psicoanálisis.

* En razón de su origen, el psicoanálisis es una praxis curativa que se caracteriza por el hecho peculiar de que es anti-sanatoria, puesto que un psicoanalista parte de la premisa de que un síntoma no es un trastorno a corregir sino una solución fallida a descifrar2.

Esta terapéutica, inventada por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, es inseparable de su descubrimiento del Inconsciente. Este descubrimiento –subrayamos– no está en relación con la Conciencia (como si el Inconsciente nombrase otro yo oscuro o un mundo subconsciente que yace enterrado en las profundidades del llamado psiquismo) sino que está en relación con la Histeria 3.

Es notorio que el descubrimiento del Inconsciente –el descubrimiento de que nacemos sujetos a la estructura significante del lenguaje que nos pre-existe– es inseparable de la salida de Freud del discurso médico de su época, de su singular ocurrencia de sustituir el ojo clínico y el abuso de la hipnosis por una “atenta escucha flotante” de lo que le decían sus pacientes histéricas/históricas (Anna O.). Estas mujeres resulta que llevaban impresos sobre la carne síntomas 4 = discursos que, en una lengua extranjera, disentían del puritanismo reinante durante la época del capitalismo Victoriano.

* En razón de su acto, el psicoanálisis es el establecimiento de un vínculo social, inédito y “clandestino”, entre dos individuos: el analista y el analizante 5.

Este vínculo es potencialmente peligroso para la sociedad en la medida en que:

1. anticipa la destrucción de las “ilusiones” sobre las que se sostienen “los ideales” culturales 6.

2. implica la construcción de “un proceso” de “resolución de las represiones existentes” –de la “censura de la verdad” de lo sexual 7– por medio de la palabra 8.

3. apoyándose exclusivamente en el “poder creacionista” de la palabra, apunta a modificar la economía de goce del analizante 9, esa externa/íntima economía de goce narcisista-capitalista que, al alejarnos de la falta, nos aleja tanto del deseo impuro que nos habita como de la posibilidad de salir “fuera de los límites de la ley [moral]”, “único lugar” donde “un amor sin límites” “puede vivir”10.

*En razón de su praxis, el psicoanálisis es “la acción” de dar a los hombres y a las mujeres “la posibilidad de tratar lo real mediante lo simbólico”11 y, por tanto, la técnica básica del psicoanalista es el análisis de textos. No sólo de los “textos oníricos”. En el discurso analítico, “no se trata sino de lo que se lee” también más allá de lo que es dicho durante “la asociación libre”12. Por eso, en “una etapa de la praxis” psicoanalítica, que es la etapa didáctica 13, una de las cosas que se puede esperar es aprender a leer.

* En razón de su doctrina, el psicoanálisis es un “método de investigación” picassiano: no es un método que busca sino uno que encuentra y lo que encuentra no es sólo lo que se nos ha olvidado que sabemos (lo reprimido) sino también la ignorancia que agujerea nuestro saber 14. De ahí que lo que da “su sentido a toda formación analítica” es “la pasión” por el “no-saber”15, la pasión por encontrarnos con lo que viene a hacer falta a nuestros “flecos de saber”.

Como la investigación psicoanalítica se sostiene no en nuestro saber sino en nuestra falta de saber, se trata de un modo de investigación en el que los otros hacen falta y, por tanto, se trata de un modo de investigación que es político, que no es sin nuestros vínculos sociales en la polis. De ahí que la aspiración última de la investigación psicoanalítica sea interesar a una multiplicidad de individuos ociosos 16 con el fin de que colaboren en la producción de un discurso que funcione como “contrapunto” al discurso del amo 17, al discurso capitalista 18, al discurso universitario 19 y al discurso “objetivo” de la ciencia 20. Estos discursos “no tienen nada de abstracto” sino que, por el contrario, son “los pilares” concretos que sostienen “el mundo que conocemos”21 –ya sabéis: ése que puede soportar perfectamente pasos al acto suicidas pero que, sin embargo, no puede soportar ninguna “manifestación de deseo”22.

II. Qué decimos que es PsicoPicnic.

PsicoPicnic somos un conjunto disjunto de parlantes no ubicables dentro de un espacio fijo, que, habiendo entrado en una fase de des-comprensión de lo que nos pasa y habiéndose despertado en nosotros un particular interés por el sin-sentido de nuestra “nerviosidad” (post)moderna 23, deseamos desocupar el tiempo de nuestras vidas para darles un valor de uso social a esas pasiones psicoanalíticas, filosóficas, artísticas, etc., que nos han venido sosteniendo dentro de nuestra cultura capitalista-democristiana 24, ésa que, ordenándose desde el “fondo matador” que es “la ley moral”25, nos dicta, vía “las demandas” feroces del superyó, que sujetemos el actual “estado” de “hipocresía cultural”26. Pero ni el tan sobrevalorado sentido simbólico ni el supuestamente pacificador amor indiscriminado al prójimo 27, nos ocultan ya el hecho real de que hay personas próximas –no lejanas– “que hacen que el mundo sea inmundo”28.

Tendría, entonces, que quedar bien claro que PsicoPicnic no es una asociación fraternal. Sin embargo, just in case, diremos que encontramos preferible la aventura de indagar en las diferencias reales y absolutas que nos separan que llegar a disfrutar de la bella y cómoda, pero efímera, placidez que resultaría de aferrarnos a los lazos simbólicos que nos unen. De esto se sigue que PsicoPicnic no es tampoco “una comunidad social” en la que nos incorporamos con “el objetivo” de aliviarnos, de sentirnos mejor, de ofrecernos asistencia mutua 29. Nuestro fin fundamental no es intentar dar el esquinazo a “la dura ‘vida enemiga'» sino, más bien, aligerar nuestro deber primero como vivientes, el cual no es otro que “soportar el peso de la vida y las crueldades de la realidad»30.

No hay que complicar innecesariamente el asunto. PsicoPicnic es, simplemente, el nombre que le hemos puesto al plan “extramoral” de quedar cada tanto, en cualquier sitio por decidir, con la idea de divertirnos, de hablar (también de lo que nos duele) y, sobre todo, de asegurarnos de que nuestros malestares y nuestros “no-saberes” se mantengan activos y productivos 31, de tal modo que aún podamos esperar enriquecernos tanto a partir de nuestras propias fuentes íntimas 32 como a partir de las imprevisibles consecuencias que se deriven de lo que, tanto en nuestros decires como en nuestras acciones, hay de “no-intencionado” 33.

III. Cuál decimos que es el Objetivo de esta Plataforma.

Si bien tenemos claro que el “único camino abierto” para “comprender el análisis” y, por tanto, para ejercer su práctica 34, pasa forzosamente por alistarse en ese “asunto infernal” consistente en tumbar el propio cuerpo, largo y tendido, en el diván de un psicoanalista 35, también tenemos claro que nos toca, como poco, hacer tres cosas:

1. Extender la práctica del psicoanálisis más allá de la clínica. Para ello, el primer paso es propagar algo “no sabido” porque “es del orden del olvido”36: que el psicoanálisis clínico es una aplicación, entre otras, de “la praxis y doctrina del psicoanálisis” 37 y que resulta que Freud estaba explícitamente en contra de que el psicoanálisis llegase a ser reducido a su aplicación clínica.

El empleo del análisis para la terapia de las neurosis es sólo una de sus aplicaciones y quizá venga el porvenir a demostrar que no es siquiera la más importante 38.

Yo mismo propugno el valor autónomo del psicoanálisis y su independencia de la aplicación a la Medicina […] sólo quiero estar seguro de que la terapia no llegue a destruir la ciencia [psicoanalítica] 39.

No creemos deseable, en efecto, que el psicoanálisis sea devorado por la Medicina y encuentre su última morada en los textos de Psiquiatría, capítulo sobre la terapia […] Merece mejor suerte, y hemos de esperar que la logre 40.

2. Deshacer la actual “confusión psicologizante” con respecto al psicoanálisis 41 vía dos acciones discursivas que iniciamos ¡ya mismo!

Por un lado, se trata de recuperar y difundir la idea fundamental de que el sujeto ($) no es sino el “término” que Lacan retoma de “la tradición filosófica” (Descartes, Kant, Hegel, Husserl) para, en el marco del “ser del lenguaje” de Heidegger y de la investigación de la lingüística moderna (Saussure, Jakobson, Benveniste), “reorientar su uso”42, de tal guisa que la experiencia analítica pueda ser concebida no como “un fortalecimiento del yo”, no como una “toma de conciencia”, no como “una mejor adaptación a la realidad”, sino como el advenimiento de un decir singular en el que, en última instancia, resuena el goce silencioso del “ser viviente” sexuado y mortal 43 que está involucrado en lo real del síntoma.

Por otro lado, tal y como se desprende de lo anterior, se trata de ir desmantelando la idea de que el sujeto es un dentro, constituido por el discurso del Otro, que atañe al psiquismo 44, a la subjetividad o a la conciencia pensante como núcleo del llamado “mundo interior”. Aunque el discurso del Otro hace falta para que el sujeto advenga, lo que adviene cuando decimos “el sujeto” no es otra cosa que “la división constituyente” del hablante-ser: yo/Inconsciente, enunciado/enunciación, lo dicho/el decir.

Entonces, el sujeto “no es algo constituido”45 que designa “el sustrato viviente necesario para el fenómeno subjetivo, ni ninguna especie de sustancia, ni ningún ser del conocimiento (…) ni siquiera el logos encarnado”46 sino que es el splitting yo/Inconsciente que se constituye en los lapsus, en las ambigüedades, en las faltas sintácticas, en las elipsis, en los agujeros, en las discontinuidades, en las contradicciones o en los saltos que irrumpen en la superficie del texto de un discurso concreto 47. Por tanto, no sólo el sujeto “se realiza afuera”48 (en el texto de un discurso) sino que, además, para que se realice, para que nazca, hace falta que “afuera” haya un psicoanalista, es decir, alguien para quien esos “errores” del texto quieren decir algo 49.

Remataremos esto diciendo que, “en sentido estricto”, el término sujeto nombra “la estructura” del “estado de escisión” del hablante 50, estado que “es efecto del significante”51, que es efecto de que cuando un cuerpo sexuado habla “el decir” (o la enunciación) “desborda infinitamente” 52 lo que “el yo” del hablante tenía intención de decir 53.

3. Dar “una prevalencia manifiesta” al “saber textual”54 promoviendo el ejercicio de “la técnica de lectura” estructuralista que Lacan, en su retorno a Freud, tuvo que “imponer” 55 porque esta técnica de lectura –consistente en “partir del texto” 56 para deletrear la estructura 57, para “colocar” cada uno de los elementos que configuran un hecho de discurso “en su sincronía” 58– “es la única que permite”59 “elaborar lógicamente” el sujeto, tal y como éste es concebido en psicoanálisis 60.

De ahí que de lo que se tratará en esta Plataforma de Psicoanálisis Crítico es de re-iniciar el ejercicio de esta técnica de lectura sobre textos de pacientes y/o sobre textos que, si bien no están dirigidos a un analista, son históricamente objetos privilegiados del campo del psicoanálisis: textos autobiográficos 61, mitológicos 62, filosóficos o artísticos, siendo estos últimos, “uno de los objetos más atractivos de la investigación analítica”63.

Abrazamos aquí, entonces, estas palabras que Lacan pronunció en 1956:

Que la historia de la lengua y de las instituciones y las resonancias, atestiguadas o no, en la memoria de la literatura y en las significaciones implicadas en las obras de arte, son necesarias para la inteligencia del texto de nuestra experiencia, es un hecho del que Freud, por haber tomado él mismo de allí su inspiración, sus procedimientos de pensamiento y sus armas técnicas, da testimonio tan abrumadoramente que se lo puede palpar con sólo hojear las páginas de su obra.

(…) De lo que debe tratarse ahora es de una iniciación a los métodos del lingüista, del historiador, y yo diría que del matemático, para que una nueva generación de practicantes y de investigadores recobre el sentido de la experiencia freudiana y su motor 64.

Para empezar a realizar este ambicioso objetivo triple, nuestra primera cita (a la que acudiremos aquellos a quienes lugar y fecha nos coincide bien), tendrá lugar entre los días 18 y 21 de octubre de este año 2017, en la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Valladolid, aprovechando la ocasión que nos brinda el IX Congreso de Análisis Textual organizado por Trama & Fondo sobre ¿Qué es el Cine?

Será en los bares que haya por allí donde comenzaremos a cocinar, sobre la marcha y a fuego lento, nuestras –aún ignotas– acciones por venir.

NOTAS:

1 No sin haber pasado el texto, varias veces, por la atención lectora de Tecla González y no sin haber recibido las respuestas y propuestas refrescantes de Aarón Rodríguez Serrano. Gracias a los dos. Los psicoanalistas Vicente Mira y Nieves González están en las raíces mismas de lo que aquí se inicia. Last but not least, decir que el nombre pop dado a esta Plataforma es un invento de Miguel Ángel Martín, cuyas palabras, siempre cargadas de relámpagos humorísticos, me sacan de todas las tormentas.

2 Por eso “la supresión de los síntomas no es considerado como un fin” del análisis y por eso también Freud se preocupó de señalar a los analistas que, “por muy cruel que parezca, hemos de cuidar de que la dolencia del enfermo no alcance un término prematuro”. Freud, “Psicoanálisis y teoría de la libido (dos artículos de Enciclopedia)” (1922-1923), p. 2672. Freud, “Los caminos de la terapia psicoanalítica” (1918 [1919]), p. 2459. Igualmente, Lacan subraya que, a diferencia de un terapeuta, un psicoanalista no cae en “la trampa benéfica del querer-el-bien-del-sujeto” (Lacan, El Seminario 7. La ética del psicoanálisis, p. 264) sino que, por el contrario, debe defenderse “de todo abuso del deseo de sanar” al paciente (Lacan, “Variantes de la cura-tipo” [1953-55], p. 312).

3 Vicente Mira, “El inconsciente está vacío” (1988), en El Inconsciente, p. 58.

4 Lacan, “La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis” (1956), en Escritos 1, p. 398.

5 Lacan, El Seminario 8. La Transferencia, p. 24.

6 Freud, “El porvenir de la terapia psicoanalítica” (1910), p. 1568. Lacan, El Seminario 7. La ética del psicoanálisis, p. 264.

7 Lacan, “Variantes de la cura-tipo” (1953-1955), en Escritos 1, p. 344.

8 Freud, “La iniciación del tratamiento”, p. 1666.

9 Vicente Mira, “El goce, el síntoma y el psicoanalista”, Conferencia de apertura del Curso 2005-2006 en el Colegio de Psicoanálisis de Madrid. Forthcoming en Pliegues.

10 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), p. 284.

11 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), p. 14.

12 Lacan, El Seminario 20. Aún, p. 38.

13 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), p. 14.

14 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), p. 15.

15 Lacan, “Variantes de la cura-tipo” (1953-1955), en Escritos 1, p. 345.

16 “El psicoanálisis aspira a interesar a hombres de ciencia distintos de los psiquiatras, pues se extiende a otros varios sectores científicos diferentes y establece entre ellos y la patología de la vida psíquica relaciones insospechadas”. Freud, “Múltiple interés del psicoanálisis” (1913), p. 1851. “El psicoanálisis habrá sido un momento privilegiado (…) de la historia” en que “hubo bastante gente ociosa para ocuparse muy especialmente de lo que no anda”, es decir, para ocuparse de los síntomas así como de lo real. Lacan, El triunfo de la religión (1974), p. 86 y p. 76.

17 El discurso del amo, que es el discurso que se ordena alrededor de “la ley” que “constituye el derecho” y que “no debe ser considerada como homónima de lo que puede enunciarse en otros casos como justicia”, “sólo tiene un contrapunto”: “el discurso analítico”. Lacan, El Seminario 17. El reverso del psicoanálisis (1968-1969), p. 45 y p. 91. Un amo es cualquiera cuyo deseo es “hacer que la ley [jurídica] se cumpla”. Ritheé Cevasco, “El discurso del amo”, en Los discursos de Lacan. Seminario del Colegio de Psicoanálisis de Madrid, 2007, p. 56.

18 El discurso capitalista es el discurso que, haciendo que el trabajo haya dejado de ser una maldición para ser un derecho social y/o un privilegio, ha generalizado “la servidumbre” (tanto entre los llamados explotados como entre los llamados explotadores) respecto a “la economía”. De ahí que vivamos en “una sociedad” en la que, si bien “no está reconocida la esclavitud”, “no por ello está abolida”. Lacan, El Seminario 3. Las Psicosis (1955-1956), p. 190.

19 El discurso universitario es el discurso que hace del saber “una propiedad intelectual”, un ‘tener’ que pertenece a unos y del que otros carecen y que asimismo, al concebir el saber como un producto que un individuo puede llegar a poseer o acumular, no sólo rechaza el saber como el resultado de una elaboración fruto de un vínculo entre dos o más sujetos que ponen su falta de saber en juego, sino que además tapona tanto el no-saber que está en el núcleo de cualquier saber como el hecho de que hay un límite a lo que se puede llegar a saber.

20 Nótese que la actual Organización Médica Colegial de España, en su “Observatorio contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias”, incluye el psicoanálisis, “una forma de pseudopsicología”, en la lista de “las más peligrosas propuestas pseudoterapéuticas”. Véase, http://www.cgcom.es/t%C3%A9cnicas-de-la-mente-y-el-cuerpo.

21 Lacan, El Seminario 17. El reverso del psicoanálisis (1968-1969), p. 13 y p. 23.

22 Felix Guattari y Gilles Delueze, El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia (1972), p. 390.

23 Freud, “La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna” (1908).

24 Max Weber, La ética protestante y ‘el espíritu’ del capitalismo (1905).

25 Lacan, “Kant con Sade”, en Escritos 2, p. 750.

26Freud, “Compendio del psicoanálisis”, p. 3396 y “Las resistencias contra el psicoanálisis” (1924 [1925]), p. 2805.

27 Nótese que para Freud, el prójimo “no sólo es en general indigno de mi amor, sino que –para confesarlo sinceramente– merece mucho más mi hostilidad y aun mi odio”. El malestar en la cultura (1929), p. 3045.

28 Lacan, El triunfo de la religión (1974), p. 76.

29 Freud, “Análisis profano. Psicoanálisis y Medicina (conversaciones con una persona imparcial)” (1926), p. 2957.

30 Freud, “El porvenir de una ilusión” (1927), p. 2988.

31 Lacan, “Variantes de la cura-tipo”, p. 345.

32 Freud, “Análisis profano”, p. 2957.

33 Friedrich Nietzsche, “El espíritu libre”, en Más allá del bien y del mal. Preludio de una filosofía del futuro (1886), p. 61.

34 Freud, “Análisis profano” p. 2952.

35 Lacan, “Lugar, origen y fin de mi enseñanza”, p. 24. “El análisis, al que han someterse todos los candidatos de nuestros institutos de enseñanza” es “el mejor medio de precisar su capacidad personal para el ejercicio de la actividad analítica”. “Análisis profano”, p. 2950.

36 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 15.

37 Lacan, “Acto de Fundación de la Escuela Freudiana de Psicoanálisis” (1964), en Otros Escritos, pp. 248-249. Freud, “Análisis Profano”, p. 2958.

38 Freud, “Análisis Profano”, p. 2952.

39 Freud, “Análisis Profano”, p. 2956.

40 Freud, “Análisis Profano”, p. 2952.

41 Lacan, “El seminario sobre ‘La carta robada’”, en Escritos 1, p. 46.

42 Lacan, “Mi enseñanza, su naturaleza y sus fines” (1968), en Mi enseñanza, p. 114-115. Tanto la concepción heideggeraniana del lenguaje y de la función de la temporalidad en la realización del “ser tachado” que propone Heidegger (véase, Lacan, “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”, 1953) como “la teoría de la enunciación” de Emile Benveniste, son inseparables del uso que hace Lacan del término sujeto: “hay que situar el inconsciente (…) en el plano del sujeto de la enunciación”. Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 34.
Nótese que en el primer número de la revista de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis, La Psychanalyse (1956), revista fundada y dirigida por Lacan tras su “excomunión” de la Asociación Internacional de Psicoanálisis en 1953, aparecen sendos artículos de Émile Benveniste, el lingüista más citado y aclamado por Lacan, y del filósofo, para Lacan excepcional, Martin Heidegger. El primero, “Observaciones sobre la función del lenguaje en el descubrimiento freudiano”, lo escribió Benveniste a petición del propio Lacan con el propósito de que reseñase su formulación el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Bruno Focas Vieira Machado, “Benveniste, Lacan, and structuralism: about the opposite meaning of primitive words” (2015), en Alfa: Revista de Lingüística. El segundo, “Logos” (1951) es un artículo que Heidegger entrega a Lacan, tras haberse conocido personalmente en 1950, y que éste tradujo esforzándose, como él mismo afirma en 1957, “en dejar a la palabra que profiere [Heidegger] su significación soberana” (citado por Jorge Alemán y Sergio Larriera, Lacan: Heidegger. El psicoanálisis en la tarea del pensar, 1998, p. 39).

43 Lacan, El Seminario 20, Aún (1972-1973), pp. 42-43.

44 El sujeto es “algo distinto de lo que atañe al psiquismo” Lacan, “Lugar, origen y fin de mi enseñanza” (1967), en Mi enseñanza, p. 52.

45 Lacan, “Variantes de la cura-tipo” (1955), en Escritos 1, p. 322.

46 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 132.

47 Por eso “el sujeto “no existe mas que ligado al error”. Vicente Mira, “Suposición del sujeto en el psicoanálisis de niños” (1985), Forthcoming en Pliegues.

48 Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 153.

49 Por eso no se puede separar “el concepto de inconsciente” de “la presencia del analista” y, por eso también, “del inconsciente del analizante el analista es la domiciliación”. Lacan, El Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 131; y Vicente Mira, “El psicoanálisis: una práctica privada” (1986), Forthcoming en Pliegues.

50 Lacan, “La ciencia y la verdad” (1965), en Escritos 2, pp. 834-835.

51 Lacan, “Mi enseñanza, su naturaleza y sus fines” (1968), en Mi enseñanza, p. 103.

52 Lacan, El Seminario 2, p. 188.

53 Lacan, El Seminario 1. Los escritos técnicos de Freud, p. 90.

54 Lacan, “La proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, en Otros Escritos, p. 268.

55 Lacan, “La ciencia y la verdad”, en Escritos 2, p. 835.

56 La orientación” de la enseñanza de Lacan es que “hay que partir del texto”. Lacan, El Seminario 2, p. 233.

57 Lacan, El Seminario 1, p. 351. El psicoanálisis se interesa “desde el punto de partida” en “la estructura”, Lacan, El Seminario 17, p. 47.

58 Lacan, “La ciencia y la verdad”, p. 835. Claude Lévi-Strauss, “Mito y música”, en Mito y significado, p. 80.

59 Lacan, “La ciencia y la verdad”, p. 851.

60 Lacan, “La ciencia y la verdad”, p. 835.

61 Los “historiales clínicos” de Freud son tanto historiales basados en los textos producidos por pacientes durante su análisis (el caso Juanito, el caso Dora, el caso de El hombre de los lobos, el caso de El hombre de las ratas) como en textos producidos por individuos ajenos al análisis. Así, por ejemplo, tal y como señala Freud, en el caso Schreber (“Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (dementia paranoides) autobiográficamente descrito” [1911]), “el objeto del análisis no es realmente una persona sino el libro por ella escrito”, Freud, “Introducción (a la edición de 1925 de ‘Historiales clínicos’), en “Análisis fragmentario de una histeria (caso Dora)” (1901 [1905]), p. 938. Este hecho histórico-teórico lo recoge Lacan cuando dice que “comentar un texto es como hacer un análisis”, Lacan, El Seminario 1. Los Escritos técnicos de Freud, p. 120.

62 El psicoanálisis es “la disciplina” que restablece “el puente que une al hombre moderno con los mitos antiguos”. Lacan, “La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis” (1956), en Escritos 1, p. 385.

63 Freud, “Múltiple interés del psicoanálisis” (1913), p. 1865.

64 Lacan, “La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis” (1956), en Escritos 1, p. 418.